Excursión a Medjugorje desde Dubrovnik
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Viajando unos 150 kilómetros al norte de Dubrovnik encontramos Mostar, una ciudad medieval de Bosnia-Herzegovina, ubicada a orillas del río Neretva. Se trata de una ciudad cuya población se divide, casi en partes iguales, en bosnios y croatas, que comparten el control político.
Mostar tiene dos universidades, una intensa vida cultural y festivales tradicionales que se han celebrado por siglos. En sus calles se mezclan mezquitas otomanas con amplias avenidas y edificios de la época austrohúngara.
Actualmente es uno de los destinos turísticos más visitados del país.
Este puente de 1566, construido por orden de Suleimán el Magnífico sobre el río Neretva, es el símbolo de la ciudad y su historia. Tiene 4 metros de ancho y 20 de largo y está flanqueado por dos torres, llamadas Halebija y Tara. Era considerado un nexo de unión entre Oriente y Occidente, entre musulmanes y católicos.
Pero todo esto cambió en el siglo XX. Mostar fue una de las ciudades más afectadas por la guerra contra Serbia y, más tarde, por luchas religiosas internas entre bosnios serbios (ortodoxos) y bosnios croatas (católicos). En 1993 el antiguo y venerado símbolo de la ciudad fue bombardeado por la milicia croata al mando de Slobodan Praljak, quien sería luego juzgado y condenado por su destrucción.
Fue reconstruido y reinaugurado en 2004 y declarado Patrimonio de la Humanidad en 2005.
Cerca del Stari Most está el barrio musulmán, uno de los lugares más bonitos de Mostar. En el Bazar de Kujundziluk encontrarás productos típicos y artesanías.
Las dos torres del puente se pueden visitar. En una funciona un museo sobre la historia de la ciudad y en la otra una muestra fotográfica sobre la Guerra de los Balcanes.
Varias de las mezquitas de la época otomana han sobrevivido y abren sus puertas al público, como la de Koshi Mehmed Pasha, la Karadjoz-bey y la de Vucjakovica dzamija.
La zona del Boulevard es un cruento recordatorio de la historia reciente. Se trata de la zona de frontera en la guerra entre musulmanes y católicos.
Resulta muy contrastante con el entorno la moderna Catedral de Mostar, construida entre 1974 y 1980. Fue destruida durante la guerra y reconstruida respetando su diseño original.
El autobús que comunica Mostar con Dubrovnik tiene una frecuencia muy baja y no existe un tren que una ambas localidades. La forma más conveniente de llegar a Mostar desde Dubrovnik es con un tour que incluya los traslados.
Pasaremos a buscarte por el hotel y nuestro guía acompañante te contará durante el camino la historia de la ciudad y cuáles son sus principales atractivos. Al llegar tendrás tiempo para recorrerla a tu aire. Por la tarde visitaremos un paisaje de una belleza natural única, las cascadas de Kravice, donde podrás tomar un baño si te apetece.
Aunque no es muy conveniente por la baja frecuencia, puedes llegar en autobús. No hay tren entre ambas ciudades.
El autobús sale todos los días a las 8:00, 16:00 y 17:15 desde Dubrovnik a Mostar. El viaje dura 3 horas y 15 minutos y el billete cuesta 115 HRK (15,45 € - 17,25 usd).