
Excursión a Ceský Krumlov
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- Español
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Cuenta la leyenda que la princesa Libussa, de la dinastía premyslida, soñó con un castillo rodeado de bosques, sobre una colina, a orillas del río Moldava. Y soñó que ese castillo se llamaría Praga. Y que Praga se convertiría en una gran ciudad, y sería honrada por el resto del mundo.
La historia de Praga comenzó con los Boios, una tribu celta que habitaba allí desde el año 500 a. C. Del nombre de esta tribu deriva el de "Bohemia", dado a esta zona.
El nacimiento de Praga se produjo alrededor del siglo IX, cuando el príncipe premyslita Borijov unificó las tribus dispersas en Bohemia, eligió Praga como residencia real y construyó el Castillo sobre la colina. Alrededor del castillo los mercaderes y artesanos instalaron sus tiendas y viviendas, dando origen a la ciudad.
En el 950 Bohemia pasó a formar parte del Sacro Imperio Romano Germánico. Praga se convirtió en un importante centro comercial y en el 973 se instaló el primer obispo.
En el siglo XI otro castillo se construyó al otro lado del río, en la colina Vysehrad, elegido como residencia por el rey Vratislav I en el 1085.
Durante el reinado de Vratislav II se construyeron el Puente Judita que unió ambas orillas del río, y varios monasterios, entre ellos el de Strahov.
En el 1212 Bohemia se convirtió en reino, con Otakar I Premyslida. Su sucesor, Otakar II, dio estatus de ciudad al poblado llamado Ciudad Pequeña (Mala Strana), donde se asentaron inmigrantes del norte de Alemania.
La dinastía Premyslida se extinguió en el 1306 y Bohemia pasó a ser gobernada por los Luxemburgo.
La ciudad floreció durante el siglo XIV. Fue Juan de Luxemburgo quién oficializó como Distrito del Castillo, Hradcany, a la zona alrededor del mismo, fundó el Ayuntamiento y construyó la Catedral de San Vito.
Con Carlos IV, Praga se convirtió en capital del Reino de Bohemia y del Sacro Imperio. Carlos fundó la Universidad y la Ciudad Nueva (Nove Mesto), reconstruyó el puente Judita, ahora Puente Carlos, y remodeló ambos castillos.
Entre 1419 y 1437 hubo varios intentos de reforma eclesiástica que llevaron a la Guerra de los Husitas, movimiento liderado por Jan Hus, quien fue ejecutado por Wenceslao I. Su sucesor el rey Segismundo también debió enfrentar a los husitas.
A la muerte de Segismundo se sucedieron una serie de reyes de distintas dinastías hasta que en 1526 fue elegido rey Fernando I, de la Dinastía Habsburgo, que reinó en Bohemia hasta 1918.
Entre 1583 y 1611, reinado de Rodolfo II, fue la segunda época de oro de Praga, que se convirtió en residencia del emperador y centro social y cultural del imperio.
En 1784, con el rey José II, se produjo la unión de los cuatro distritos de Praga: Mala Strana, Hradcany, Nove Mesto y Staré Město.
Entre 1748 y 1848 fue el periodo de mayor crecimiento de Praga, de la mano de la Revolución Industrial. También creció su población, ya que mucha gente migró a Praga, atraída por su crecimiento.
La oleada revolucionaria de 1848 también alcanzó a Praga. Se produjo una sublevación de movimientos nacionalistas que fue aplastada por las tropas imperiales poco después de proclamar la autonomía.
En 1918, al caer el Imperio Austrohúngaro, Checoslovaquia obtuvo su independencia y Praga se convirtió en capital del país.
En 1939 las tropas alemanas ocuparon el país hasta el fin de la guerra, en 1945. El ejército ruso, que aparentemente liberaba Praga de los alemanes, estableció un régimen comunista en el país.
En 1968 se produjo la llamada "Primavera de Praga", un intento de flexibilizar la política, pero el país fue invadido por Rusia y los otros países integrantes del pacto de Varsovia.
En 1989 el Partido Comunista perdió su monopolio político como consecuencia de la Revolución del Terciopelo. Comenzó el período de transición hacia las primeras elecciones libres, que se celebraron en 1990.
En 1993 Checoslovaquia se dividió en dos, República Checa, con Praga como capital, y Eslovaquia, con capital en Bratislava.
En el mundo de la política y la economía nadie duda en hablar del "milagro centroeuropeo" al hablar de la República Checa, un país que pasó dos guerras, perdió miles de habitantes en campos de concentración, sufrió una ocupación durante casi 50 años y ahora es un país moderno, con una economía pujante y enfocada particularmente al turismo.
Su capital Praga se ha convertido, además, en una meca mundial del diseño, tanto en ropa como en objetos decorativos y arquitectura.
Muchos de los edificios y lugares de la ciudad que tuvieron un rol clave en su historia aún se encuentran en pie. ¡Y vale la pena descubrirlos junto a un expeto que pueda revelarte todo sobre ellos! Aquí te dejamos una selección de nuestros tours favoritos para asomarse a la historia de Praga:
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